viernes 2 de octubre de 2009

La Universidad de Zaragoza no es (todavía) Campus de Excelencia

Un mes desde el último post, pero es que ha comenzado el curso y se me lleva el tiempo los EduBlogs con mis alumnos. A pesar de ello, me ha parecido importante dedicar un tiempo (poquito) a la noticia que hoy se ha sabido: la universidad de Zaragoza se queda sin la clasificación de Campus de Excelencia.

Pues es una pena pero... ¿alguien lo esperaba? Al menos a día de hoy y en comparación con lo que se sabe de otras Universidades Españolas.

La Universidad de Zaragoza es centro puntero en cuanto a resultados de investigación en algunas áreas. La facultad de Ciencias, el Centro Politécnico Superior, ... y otros (y no todo personal del centro, determinados grupos de investigación de los nombrados) están reconocidos internacionalmente.

Pero no debe olvidarse que una Universidad, además de cuna de nuevo conocimiento, debe ser centro de formación de Excelencia, de futuros investigadores y mejores profesionales. Y ahí es donde me da a mi que la cosa flojea. Porque... ¿qué puede esperarse de una Universidad en la que insignes catedráticos creen que Bolonia es mandar trabajos? O que insiten en decir que, por ejemplo, un matemático no tiene competencias (confundiendo competencia con atribución profesional). O que no tengo porque convencer a nadie para estudiar algo, que lo hacen por amor al arte. O que "eso de los blogs y las wikis son tontadas que no valen para nada, como mucho el correo" (y luego no encuentran nada en su buzón)... O...

Y podría seguir así mucho tiempo, desgranando, detallando, dando ejemplos y contando anécdotas que demuestran lo más rancio de esta nuestra Universidad.

También es cierto que muchos profesionales de la Universidad están listos, preparados y con ganas de hacer las cosas bien. Por eso la Universidad de Zaragoza se ha quedado a las puertas. Afortunadamente, hay gente que entiende Bolonia, que sabe lo que debería hacerse para conseguir una Universidad de calidad de verdad, no sólo grandes palabras y seguir con la clase magistral... pero "mandando trabajos, que así somos Bolonia".

Por lo que se, el equipo actual que dirige nuestra Universidad va bien encaminado, las ideas son buenas, el proyecto, mejor. La batalla está en lo rancio que encuentren por el camino (que hay mucho).

Y, no lo olvidemos, la batalla también debe contar con el apoyo de las instituciones de gobierno (véase DGA) y en su convencimiento (o no) de que el mejor activo para salir de una mala racha (¡maldita crisis!) es la formación de buenos profesionales y el potenciamiento de la Investigación que pueda convertirse en Innovación.

Si desde el Rectorado se consigue vencer, pronto tendremos una Universidad Excelente. En otro caso, tendremos lo que queremos (o lo que nos merecemos...).

martes 1 de septiembre de 2009

Cloud Computing= ¿SOA bien hecho?

Me llama la atención la noticia siguiente que recibo por uno de los boletines a los que estoy suscrito: Cloud: the SOA we always wanted, but never had? Se refiere la noticia (en parte) a un panel de discusión en el que se enfrentaron ambos conceptos: el tan actual Cloud Computing y las Arquitecturas Orientadas a Servicios (SOA, siglas inglesas).

De entre las cosas que se dicen me ha gustado la frase que he puesto por título a la entrada "¿Es el Cloud computing un SOA bien hecho?" La conclusión general a la que se llega (o al menos eso concluyo de lo leido y que, además comparto, a riesgo de simplificar mucho todo lo que se dice), es que ambos son conceptos similares pero vistos desde distintas perspectivas. SOA es una visión técnica, arquitectural, casi podríamos decir académica, del concepto Cloud Computing, más de negocio.

Podríamos decir que el término Cloud Computing ha sido el modo de vender, de monetizar, las infraestructuras de tecnologías basadas en servicios. Hay más consideraciones, por supuesto, como que el Cloud Computing puede suponer la externalización de servicios a organizaciones ajenas a las propias internas de IT que pueda tener la empresa pero, básicamente, el Cloud Computing es la visión de negocio, la utilidad desde esa perspectiva del SOA.

Acompaña al artículo anterior otro de título When is a cloud not a cloud? que lo completa en cierta manera. En el mismo, y resumiendo mucho, se plantean tres tipos de "nubes", es decir, tres escenarios en los que se usan la filosofía Cloud Computing pero que son claramente distinguibles. Dos de dichos escenarios son los extremos, es decir, el uso por parte de la empresa de servicios Cloud Computing totalmente abiertos y accesibles por cualquiera en la red, en un extremo, frente a plataformas cerradas, tipo Intranet, sobre las que se "instalan" servicios de tipo Cloud para uso interno. El primer escenario es el que la empresa privada rehuy, por miedos e inseguridades ante una posible pérdida de control de su información y los sistemas que la soportan. Pero el segundo es aquel que no puede llamarse Cloud Computing y que, y esto es opinión mía, es más cercano a la filosofía SOA de los orígenes que a la filosofía de computación en la nube.

El tercer escenario es, obviamente, el intermedio. Una arquitectura basada en el Cloud Computing, con la filosofía de apertura asociada al concepto, pero con herramientas que permitan el control de lo que es público y privado, de lo que la empresa controla o lo que se deja en manos de terceros.

A pesar de todo, aún me quedan algunas dudas acerca de las diferencias entre esta nueva "Ola" de servicios en la web y los conceptos antiguos de extranets o intranets con acceso vía web.

Seguiremos leyendo....

viernes 28 de agosto de 2009

Monetizar Youtube y repartir beneficios

Publican varios diarios en el día de hoy (Heraldo de Aragón, La Voz de Galicia,...) la noticia de que Youtube pagará a los autor de los videos más vistos parte de los beneficios por publicidad. Anoto la noticia porque está en relación directa con uno de los capítulos del libro "La alquimia de las multitudes", del que acabo de publicar una entrada.

Se plantea en el libro la "monetización" de los negocios alrededor de la web2.0 que, por ahora, parece tener como único recurso la publicidad pero también, y esto es lo que me parece interesante de la noticia, las dudas acerca del aprovechamiento de los grandes de la web2.0 del trabajo altruista de la multitud.

Repartir beneficios con los autores de los videos más vistos, es un ejemplo de este hacer participes de la monetización a los autores de lo que en La Red podemos encontrar.

No deja claro cómo ni cuánto, pero es un ejemplo de que algo debe moverse.

Alquimistas del conocimiento

El libro La Alquimia de las Multitudes se titula de ese modo en contraposición al de James Surowiecki, The Wisdom of Crowds (La sabiduría de las Masas o, como se ha traducido en su edición española 'Cien mejor que Uno...'). La diferencia entre sabiduría y alquimia entre los títulos de ambas obras se justifica en el propio libro al entender que el concepto de sabiduría de las masas o inteligencia colectiva son demasiado ambiciosos y presuponen un proceso controlado y riguroso que convierte la gran cantidad de información actual en auténtico conocimiento. Los autores prefieren el término alquimia ya que, como muestran a lo largo del libro, el fenómeno de la Red, con sus herramientas de colaboración que han permitido la presencia de cualquiera con acceso, es capaz de lo mejor pero también de lo peor. El resultado de la acción de las masas en La Red es más cercano a una suerte de alquimia en la búsqueda de la piedra filosofal, que es el conocimiento, y unas veces es alcanzada mientras que otras no.

El libro se estructura en tres partes, divididas en tres capítulos cada una de ellas:

  • La Web de Hoy, en la que se describen con profusión de ejemplos las herramientas existentes en la web, el uso de las mismas por los que el la segunda parte denomian webactores y cómo estos usos han generado lo que llaman una dinámica relacional entre personas, documentos y datos de la red.
  • La Alquimia de las Multitudes, donde se describe el concepto central del libro, derivvado de esa dinámica relacional y se habla accerca de los que lo provocan o, como los autores los llaman, los webactores.
  • Lo Que Está Cambiando, en el que detallan cómo esa dinámica relacional influye y provoca cambios en los modelos de negocio de la empresa, en general, y los medios de comunicación, en particular.

El libro está plagado de referencias e incluye, entre el texto principal del libro, breves comentarios a otras obras o resúmenes de entrevistas a figuras claves del mundo de la Red, que ayudan a comprender las tesis que los autores presentan.

La lectura del libro se muestra, en ocasiones, algo irregular, quizás por la escritura "a dos manos" de la obra, pero está repleto, además de las referencias antes citadas, de ideas y reflexiones muy actuales.

Cómo los jóvenes se apropian de la red y la utilizan como un elemento de socialización más; cómo la multitud en general la utiliza y participa para comunicar, remezclar y crear nuevos usos en ocasiones no pensados por los propios creadores de los servicios web, nuevo concepto que supera al de software autónomo; las dudas por esa participacción ¿quién se aprovecha del trabajo del usuario? ¿debe ser remunerado? ¿tiene valor toda esa información en la web o es el resultado de un conjunto de amateurs sin conocimientos suficientes que se han apropiado de un espacio que deberían ocupar (o que ocupaban hasta ahora) expertos?; y, finalmente, la empresa y sus eternas dudas acerca de los nuevos modelos de negocio que les están siendo impuestos, en los que la gratuidad del producto es casi inevitable (véanse las referencias al negocio basado en bits de Negroponte) y la presencia en la web y su uso como plataforma de trabajo puede aportarles una nueva dirección o hacerles quedar en el camino, atrás en esa revolución que las mutitudes exigen e imponen.

En resumen, un libro que si se conoce el tema puede resultar en sus inicios algo "lento" pero que al finalizar, te ha hecho reflexionar desde posiciones a favor y en contra de toda esta revolución que en la actualidad está sucediendo alrededor de la web.

¿Somos ignorantes?


Siguiendo con la tónica de este verano (que me está resultando fructífero en lo que a lecturas atrasadas se refiere) os dejo un resumen de otro de los libros que me he leido.

La Sociedad de la Ignorancia está formado por tres ensayos, el primero de los cuales lleva por título el del libro y los dos siguientes, de manera similar a éste, llevan los títulos La Sociedad del Desconocimiento y La Sociedad de la Incultura. Sus autores Antoni Brey, Daniel Innerarity y Gonçal Mayos, respectivamente, profundizan en las bondades, riesgos y perjuicios (casi más en estos dos últimos) de la sociedad que la web2.0 y sus herramientas de comunicación están creando.

En la introducción a los tres ensayos, Antoni Brey, presenta el momento actual como un momento de cambio. Éste se hace patente considerando dos criterios claros, tal y como enuncia el autor: "nuestra capacidad como especie para cambiar nuestro entorno y la manera en que nos comunicamos de forma simbólica". Ambos son evidentes en nuestro tiempo. En el primero caso, las nuevas tecnologías de la información han provocado un cambio social y "un nuevo modo de de interpretar la realidad". En el segundo caso, también son evidentes profundos cambios en como transmitimos y nos comunicamos unos con otros, proceso en el cual la web es, actualmente, una herramienta fundamental.

Continúa el autor, en el primer ensayo de la obra y el más extenso de los tres que la componen, presentando una sociedad mercantilista en el tratamiento de la información y el conocimiento que de ella puede generarse. El autor se detiene en el análisis de ese concepto fundamental, conocimiento, producto que se persigue y para el que no se tiene un modelo claro de "negocio". Distingue, entre conocimiento y saber, considerando éste último como cualquier compendio de información organizado por el ser humano del que, mediante procesos de estudio y reflexión, puede extraerse el conocimiento.

Y esta distinción es la que permite al autor denominar a la sociedad actual, en primera instancia, Sociedad de los Saberes Productivos mejor que Sociedad del Conocimiento. Señala, además, el riesgo de no alcanzar nunca este último modelo de sociedad perseguido debido a la Infoxicación que sufrimos y la incapacidad del ser humano, como individuo, de procesar tal cantidad de información.

Con todo, el autor manifiesta sus dudas ante el medio, la Red, para generar conocimiento real o si, por el contrario, nos convierte en individuos superfluos en los razonamientos e "incapaces de concentrarse en un texto de más de cuatro páginas". Nos conduce, en definitiva, hacia una Sociedad de la Ignorancia, en la que la misma se acepta como tal e incluso se ensalza. Una sociedad en la que no falta expertos productivos en algún campo que la sociedad consumista demanda, pero de la que están desapareciendo los sabios con una visión global de la sociedad y de hacia donde va el ser humano.

En este escenario, señala el autor, los riesgos con los que nos enfrentamos son tres. El primero, el riesgo social de la brecha digital señalada por muchos autores. La segregación en clases incapaces de asumir estos nuevos desarrollos tecnológicos o sin posibilidad de disponer de los mismos frente a los nativos digitales reales, con acceso y dominio de las nuevas tecnologías. El segundo, el riesgo comentado de que la exaltación y normalidad de la ignorancia nos deje sin armas para enfrentarnos a retos cruciales que aparezcan en la natural evolución de la sociedad y el comportamiento humano. Y, finalmente, el tercer riesgo refiere a la consideración de la figura individual, del individuo, con dos vertientes extremas. Por un lado, que el individuo quede oculto en esa masa ignorante y, por otro, radicalmente opuesto, la exaltación del individualismo, aisladoo en la red, pero con el poder que le otorgan las herramientas sociales y su "potencialidad teórica de amplificar cualquier mensaje".

En el segundo ensayo, La Sociedad del Desconocimiento, reflexiona acerca de la sociedad que se ha planteado en el primero, desde el punto de vista del riesgo que hemos de asumir debido la inseguridad sobre el futuro hacia el que vamos. La Sociedad del conocimiento (o de la Ignorancia) afecta al poder, al estar el saber más repartido y descentralizado. El poder queda debilitado e incluso desautorizado. Y esta multitud de voces, en lugar de aumentar las certezas, generan multitud de opiniones y provocan, por tanto, mayor inseguridad. El futuro debe afrontar nuevas formas de obtención de conocimiento de manera colaborativa y métodos de gestión de la incertidumbre que permitan hacer avanzar a la sociedad.

El tercer y último ensayo, La Sociedad de la Incultura, es quizás el más crítico o, si se le da crédito, demoledor. La sociedad de expertos planteada por Brey, pero cada vez más carentes de "sabios" y la sociedad del Desconocimiento, plena de incertidumbres y sin saberes ciertos e inmutables, puede generar una sociedad inculta en aquellos saberes generales que pudieran hacer a las personas que la forman ciudadanos competentes en su vida. Llega incluso a plantearse la capacidad de la sociedad para tomar decisiones democráticas. Insiste en la incapacidad del individuo de absorver la cantidad de información actual, crecimiento que sigue una ley similar a la de Malthus acerca de la producción de alimentos y el crecimiento de la población humana. Esta velocidad en la generación de información lleva al ciudadano a la incultura a través de su obsolescencia, incapaz de seguir el ritmo del saber. Sólo la especialización, la sociedad de los expertos, puede mantenerse, pero "abocados a lo que los griegos clásicos llamaban idiotez o, al menos, una notable ceguera respecto al conjunto del mundo, de lo humano y de las necesidades globales de hoy".

Un compendio de tres ensayos muy críticos con esa faceta de nuestro tiempo que es la cultura alrededor de la red y las nuevas tecnologías, pero fundamentales para provocar procesos de reflexión que, como dicen los autores, son tan escasos en estos días d ela Sociedad de la Información.


sábado 22 de agosto de 2009

Manual del ciber-scout

Podemos leer en el blog relacionado con el libro Grow Up Digital cómo la organización de Boy Scouts ha actualizado su famosísimo Handbook para incluir consejos sobre comportamiento y navegación por la Web.

Es llamativo cómo una organización que parece tan alejada del mundo de la tecnología (no soy gran conocedor de los boy scouts y quizás mi idea no sea correcta) integra en su manual este tipo de enseñanzas.

Y es que las políticas prohibicionistas amparadas en la seguridad de nuestros hijos son, en mi opinión, erróneas, poco efectivas e inadecuadas. El camino correcto (siempre en mi opinión, repito) es enseñar un buen uso y las grandes posibilidades que la web actual nos ofrece, sin olvidar en el proceso los riesgos y peligros a los que pueden enfrentarse .

Hay muchas webs que tratan de ayudar con ese miedo que, por simple desconocimiento, se tiene siempre de lo nuevo. Valga como ejemplo la web Chaval.es, en la que se puede encontrar un decálogo de buenas prácticas en Internet, para chavales y padres, así como un espacio para "ciberpadres".




viernes 7 de agosto de 2009

Desde los ojos de un nativo digital

Un chaval inglés de 15 años hace un breve informe, durante sus "prácticas" en Morgan-Stanley, sobre cómo los jóvenes usan los medios. No es un estudio riguroso, exacto, imparcial,... pero es la visión de uno de los llamados "nativos digitales".

A tener en cuenta como una voz de lo que hacen y son, dicho por ellos mismos y no por académiccos que hace tiempo que no han salido al terreno de los jóvenes de verdad.

La noticia en el diario Expansión.